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domingo, 25 de febrero de 2007

Tendencias, contradicciones... revelaciones

Leo dos noticias en el mismo periódico (de fechas diferentes, pero con esto de las ediciones web todo está disponible a la vez): por un lado Jimmy Wales (fundador del proyecto Wikipedia) anuncia Wikiasari, un buscador basado en el modelo de participación libre que ha hecho de Wikipedia un referente mundial. La diferencia es que esta vez se trata de un proyecto con fines lucrativos. Wales ha fundado una empresa (Wikia) y con ella pretende dar con un modelo de negocio que no abandone el buen rollo que da Wikipedia (algo así como Google, que gana dinero a espuertas pero a nadie cabrea, lo contrario que Microsoft). Después leo que en EE UU la universidad de Middlebury ha prohibido realizar trabajos cortando y pegando contenidos de Wikipedia. La razón que aducen es que no es información fiable y claro, resulta problemático en una institución dedicada a la enseñanza. El autor del artículo cita un comentario del propio Wales sobre la conveniencia de prohibir también copiar y pegar de la Enciclopedia Británica, porque no está bien copiar de las enciclopedias.

Es curioso: por un lado, los catedráticos y los elitistas expertos prohíben Wikipedia porque la ven como una amenaza (la Enciclopedia Británica no lo es porque no es gratuita y además da trabajo a muchos colegas), y mientras tanto Wikipedia intenta finalmente hacer dinero y convertirse en una Enciclopedia Británica. Me parece un síntoma del despiste generalizado que nos invade.

También quiero comentar el artículo de Pere Guixà en el suplemento Culturas del 21/02/2007 en La Vanguardia (el cual no puedo enlazar directamente debido al absurdo diseño de su web, todavía concebida como un complemento a la edición impresa, que es la que da dinero): en él habla de Second life, ese universo virtual donde se puede (re)crear uno mismo, incluyendo aspecto físico, vivienda, profesión, carácter... Desde Second life se accede a Metaverso (un nombre sacado de Snow crash (1992), una novela de Neal Stepehnson), igual que Neuromante (1984) de William Gibson (que escribía a máquina y no tenía ni idea de tecnologías emergentes), pasó a la historia por ser el primero en usar la palabra "ciberespacio"; y una vez allí es posible acumular lindens (la moneda de curso legal en Metaverso) y cambiarlos por dólares. Ahí y sólo ahí está la clave de su éxito (nada de Web social ni otras modas etiquetadoras). Da igual que Second life sea en realidad un foro, y como tal posea todas las características de un lugar donde las identidades falsas campan a sus anchas (como las webs para encontrar pareja, sobre las que me despacharé otro día); lo realmente importante es que aprovechando la novedad hay espabilados que pueden hacer negocio. Si esto fuera un proyecto al estilo Wikipedia, Second life no dejaría de ser otra moda entre frikis. Sin embargo los auténticos frikis de esta historia son las multinacionales: Coca Cola, Sony y otras tantas (hasta las agencias de noticias reales emiten boletines especiales para Second life) se han instalado en Metaverso y demuestran con su actitud que están dispuestas a colgar un banner en el mismo infierno con tal de vender.

Guixà menciona a Huxley, Dick, Orwell y Bradbury como precedentes literarios de lo que es ya una distopía digital, y acaba sentenciando que asistimos a un forcejeo entre la palabra y el audiovisual. Estoy de acuerdo; es una buena etiqueta para definir este periodo de paradójico despiste.

Actualización (08/03/2007): leo que es noticia que siete profesores canarios se reunen en Second life para debatir sus proyectos educativos. Lo hacen después de quemar etapas con el teléfono, el correo, los foros y los blogs y comprobar que no pueden avanzar gracias a todas estas tecnologías. Nada parece satisfacer sus requisitos, nada excepto Second life (que, casualmente, está de moda). Seamos sinceros: ¿acaso su reunioncita habría tenido repercusión en los suplementos tecnológicos de no ser porque la celebran en la web virtual de moda? Me parece una actitud muy característica de los tiempos: eclipsar los fines con los medios; en este caso hacer cualquier cosa con tal de evitar el encuentro cara a cara. Y encima dicen que en Second life han encontrado un lugar "que aporta calidez". Estos "tecnócratas de letras" presentan síntomas claros de la ortodoxia de los conversos.

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