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miércoles, 28 de febrero de 2007

Nuevo positivismo digital (I)

Cada vez que alguien intenta hacer un travelling por la historia de la informática comienza hablando de las máquinas cibernéticas de los años cuarenta y cincuenta del siglo XX, que si la máquina de Turing y artefactos por el estilo. En realidad deberían remontarse hasta el cálculo binario de Leibniz, un proyecto de lenguaje universal (deducible a unos y ceros) cuyo creador, como ilustrado ingenuo y pardillo que era, pensaba que acabaría con los problemas de comunicación (en realidad de entendimiento) que atenazaban a la humanidad y la sacudían de guerra en guerra. El problema es que esta idea de Leibniz tuvo que esperar hasta 1854 para convertirse en realidad, cuando George Boole formuló la notación algorítmica. Y aún hubo que esperar otro siglo para que todo eso fuera aplicado a la informática.

Lo que traducido al lenguaje del consumidor/usuario significa que Leibniz fue el que inventó el algoritmo (una secuencia ordenada de operaciones elementales extraídas de un repertorio de operaciones ejecutables en un tiempo dado). Creo que todavía debería traducir más: Leibniz fue quien concibió teóricamente los códecs, esos algoritmos (como el K-Lite Codec Pack) que nos permiten comprimir y decodificar imágenes en movimiento de las películas que nos descargamos o nos copiamos. No esta mal como alternativa a la archisabida historia de los pijos en el garaje de papá...

Este proyecto que empezó con Leibniz y Bacon (y continuó con Boole, Wilkins, Babbage, Wiener y Turing entre otros) estaba enfocado a la creación de pensamiento en el interior de una máquina. Creo que las evidencias tecnológicas actuales rebajan un tanto ese ambicioso objetivo y deberíamos decir que lo que han conseguido es introducir un limitado criterio lógico en determinadas máquinas. ¿Inteligencia Artificial? Creo que el concepto no pasa de ser un oxímoron un tanto pretencioso (igual que música militar, o responsabilidad social), y como Douglas Hofstadter desmonta de forma tan sencilla y comprensible esta contradicción no puedo por menos que resumir aquí su razonamiento.

La inteligencia humana se caracteriza por ocho características básicas:

1) Responder flexiblemente a las situaciones
2) Sacar provecho de circunstancias fortuitas
3) Hallar sentido en mensajes ambiguos o contradictorios
4) Reconocer la importancia relativa de los diferentes elementos de una situación
5) Encontrar semejanzas entre varias situaciones, pese a las diferencias que puedan separarlas
6) Descubrir diferencias entre varias situaciones, pese a las semejanzas que puedan vincularlas
7) Sintetizar nuevos conceptos sobre la base de conceptos viejos que se toman y se reacomodan de nuevas maneras
8) Dar con ideas novedosas

Según esto, paradójicamente, los ordenadores son las creaciones más inflexibles e inconscientes que existen. La inteligencia artificial (ahora ya en minúscula) no es otra cosa que el intento de proporcionar conjuntos cada vez más amplios de reglas y normas para que las máquinas puedan tomar decisiones. Los ordenadores que tanto nos fascinan están sobradamente preparados para realizar tareas rutinarias, pero de un modo tal que son incapaces de advertir los hechos más obvios vinculados con lo que están haciendo (no son capaces de discernir si una pausa prolongada significa que el usuario se ha ido a comer o no sabe qué hacer). Y pone un ejemplo crucial: un automóvil jamás captará la idea de que es necesario no chocar con otros automóviles o con obstáculos cuando circule; es más, por mucho o muy bien que haya sido conducido, tampoco llegará a aprender ni siquiera los trayectos más habituales de su propietario. La diferencia entre la inteligencia artificial y la humana es que ésta última puede examinar lo que hace, plantarse de un salto “fuera” del sistema en el que trabaja y reflexionar sobre él. Esto, desegañémonos, no lo hará nunca ninguna máquina.

(continuará)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Interasante la definición de inteligencia, pero le falta algo, relativo a:
9) Discernir sobre valores: morales, estéticos....
10) Sentir la trascendencia de la vida, el sentido de lo sobrenatural....
Es, claro está, positivista por lo racionalista, pragmática, inmediatista; (excepto la 8) es como el ideal de una inteligencia artificial.

El tecnócrata de letras dijo...

Pues sí anónimo, tu continuación de la relación no está nada mal. aunque yo resumiría todo en la undécima: "Capacidad para contradecirse y pasar del blanco al negro con cara de cisrcunstancias". Ahora sí que está completa la definición.

Nos leemos!!!

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