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martes, 27 de septiembre de 2011

Teorías convenientes para mi mentalidad: 6. Madres profesionales. Madres eclipsadas

1. Las fases en una relación de pareja
2. La invisibilidad no sincronizada y la doble decepción masculina
3. Hombres
4. Ese universal e irrefrenable deseo de convivencia
5. Wapis

«Traigo noticias: ¡Me he enterado de que para salir al patio no les ponen los abrigos!»


Desde un punto de vista social, la maternidad es una circunstancia vital que roza lo sagrado. Pero, aunque no está bien decirlo, incluye terribles zonas oscuras: mutaciones, variaciones insoportables del sueño de la perfección en todos los ámbitos que perseguía la mujer ochentera (triunfadora en el triple papel de esposa, madre y trabajadora). Este modelo, que saltó por los aires hace más de quince años, ha sido sustituido por mujeres ultraespecializadas en su papel que creen estar convencidas, no sólo de haber superado las contradicciones de sus madres, sino de haber dado con el enfoque exacto que se debe dar a la maternidad. Cualquier otra contradicción, queda delicadamente omitida bajo un silencio cómplice y lleno de mala conciencia. Son las madres profesionales y las madres eclipsadas, dos tipologías no representativas ni mayoritarias de la maternidad que se extienden con la misma preocupante proporcionalidad que la sociedad busca seguridades vitales imposibles.

1. Madres profesionales: suelen formar corrillos a la salida de los colegios y se comportan como si pertenecieran a un club al que han accedido por méritos propios. Se las ve encantadas de tener temas exclusivos e inagotables de conversación (los hijos y la inabarcable logística asociada a sus estudios), pero lo cierto es que, a pesar de que para llegar a esa situación han pasado un largo, meditado y doloroso proceso, en realidad no han tenido que hacer ningún esfuerzo ni mental, ni consciente, ni racional, para ser fecundadas ni parir. La biología y la buena fortuna se han ocupado de todo. Aun así, ese azar a su alcance les permite el lujo de mirar al resto de mujeres que no están en su situación por encima del hombro: niñatas adolescentes que no saben nada de la vida ni del amor (ellas también lo fueron pero no se acuerdan); chicas fértiles y sin novio que desperdician su existencia conyugal; mujeres con una relación estable que aún no han comprendido el auténtico objetivo de toda relación (la descendencia); casadas sin hijos --su objetivo preferido-- que siempre estarán un peldaño por debajo y podrán dirigirse a ellas desde el pedestal de las que han pasado por todo antes y mejor, alardeando (siempre sin enfatizar, pero con ese puntito de sutil desdén de quien explica lo obvio) de las sabias decisiones que tomaron para resolver tantos y tantos problemas. También las que ya no están en edad fértil porque no tienen la última palabra en lo conveniente y pedagógico para sus hijos (olvidan que sus madres lo fueron y ellas también lo serán). Las madres profesionales se comportan como si estuvieran en un presente perfecto, ejerciendo un poder insoslayable y verdadero durante un tiempo (que ellas sienten como eterno) que al final se esfuma con la misma facilidad con que fueron ungidas por la lotería genética.

Estas profesionales de la maternidad se sienten destinadas a hacer realidad el estilo de vida que, como hijas y cónyuges, nunca pudieron desarrollar en su totalidad. La diferencia es que, ahora, revestidas sacramentalmente de madres, ejercen su poder con total autoconsciencia y a placer, sabiendo que su palabra es ley, ante la cual todos se hincarán de rodillas.

2. Madres eclipsadas: representan apenas un matiz respecto a la madre profesional, caracterizado por dedicar completamente sus vidas a los hijos, pero con una naturalidad tan estudiada que oculte con habilidad el hecho nunca admitido (ni de pensamiento ni de palabra) de que antes de la maternidad no hubo nada. Mientras esperan que sus hijos salgan del colegio, van tejiendo una red de anécdotas de infancia, noviazgos (previos, sin admitirlo), bodas, ocio... hasta lograr atrapar en ella a otra madre --profesional y/o eclipsada-- a la que narcotizan suministrándole una dosis interminable de teorías pedagógicas fabricadas por ella misma. Las madres eclipsadas, para poder sobrevivir, necesitan reclutar a mujeres en su misma situación como compañeras del viaje. Lo ideal es atrapar a la madre de un amigo/a de su hijo/a, de manera que puedan recorrer cómodamente el mismo camino que sus hijos han emprendido en el colegio. Asistir juntos (y sin necesidad de plantearse cómo llenar el día a día) a todo tipo de actos (escolares o no, lo importante es ir acompañado de iguales), y extender la relación hasta el máximo nivel conocido: compartir las vacaciones de verano. La pregunta surge inmediata: ¿Alrededor de qué orbitaba la vida de estas mujeres antes de ser madres?

(continuará)


http://bajarsealbit.blogspot.com/2011/09/teorias-convenientes-para-mi-mentalidad_27.html

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