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domingo, 16 de marzo de 2008

¿Cómo y cuándo sabremos que la televisión ha sido abducida por Internet?

La televisión ha entrado en decadencia. En realidad es una mutación de uso social provocada por un cambio tecnológico. Entonces, si se trata de un mero cambio de plataforma, ¿a qué viene la preocupación constante de los grandes grupos privados de televisión y el despiste de los públicos? ¿Por qué bajan las audiencias de temporada en temporada? ¿Por qué cada vez menos usuarios/consumidores aceptan la pauta que les imponen las cadenas para ver las teleseries? ¿Por qué cada vez más usuarios/consumidores prefieren bajarlas de Internet sin esperar a que las emitan con retraso y despedazadas por tanta publicidad? ¿Por qué casi nadie aguanta entera una película por televisión?

La televisión en pantalla independiente del ordenador, la que hemos conocido hasta ahora, tiene los años contados. En este caso, tiene más sentido que nunca hablar de "convergencia tecnológica", puesto que el auge de Internet está absorbiendo todos los fenómenos multimedia, de manera que pasen por sus redes y, de paso, generen negocio. La cosa es que todo --la música, el cine, los videojuegos, la literatura, hasta la política y las emisiones de televisión-- acabarán convergiendo en el ordenador.

Quitemos un poco de IVA: esta revolución no resulta tan inédita ya que la televisión está acostumbrada a sobrevivir a cambios tecnológicos en principio mucho más inocuos. Hace décadas tuvo que reinventarse casi por completo debido a la universalización del mando a distancia (en principio un artilugio que en nada venía a cambiar la manera de crear programas, emitirlos y/o consumirlos). Sin embargo, con ese aparatito en manos de la audiencia, las cadenas se vieron obligadas a competir ferozmente por ocupar el canal en emisión de los televisores, un espacio concebido hasta entonces como algo estático y seguro que de pronto se vio alterado por la facilidad que suponía cambiar de canal. Para ello hubo que recurrir a ganchos de auténtica ingeniería social para levantar el pulgar del usuario/consumidor: gritos, telebasura, cotilleos, espectacularidad, sexo explícito, morbo, escándalos... No les culpemos por ello, al fin y al cabo al otro lado de la pantalla había personas que no le hacían ascos a semejante avalancha de mediocridad.

De manera que el mando a distancia provocó una considerable aceleración/condensación en el flujo de contenidos: fue uno de los daños colaterales en la lucha cruel por evitar o dilatar al máximo el temido cambio de canal. Internet, ahora, supone una segunda (y quizá definitiva) aceleración/condensación debido al cambio de dispositivo: el mando a distancia ha sido sustituido por el ratón, aunque el zapeo sigue siendo la condición suficiente.

Este cambio tecnológico (televisión emitida a través de Internet) puede que consista --estrictamente hablando-- en un desplazamiento del canal de emisión, pero está acarreando de paso nuevos modelos de negocio, como los que ya están explotando las compañías de telecomunicaciones: hacer llegar los programas a través del ADSL. Ahora enchufamos los aparatos de televisión a los routers inalámbricos; puede que dentro de poco los televisores que salgan al mercado ya lo lleven incorporado. La televisión llega por el cable del teléfono porque es lo más rápido, lo más rentable y no requiere una modificación tecnológica traumática.

¿Y la audiencia, asiste impasible a este aluvión de novedades? Pues me temo que no. En primer lugar, el usuario/consumidor tiene otras expectativas respecto al medio, radicalmente distintas de las que llenaban las tardes de domingo en el sofá durante las pasadas décadas, soportando con resignación publicidad y programas sin alternativa. Las nuevas exigencias fundamentales están relacionadas con la capacidad de respuesta y la interactividad que permite Internet. Los usuarios/consumidores hemos perdido la paciencia: lo queremos todo y lo queremos ya. Lo decía antes: ¿para qué esperar meses a que emitan la última temporada de mi teleserie estadounidense favorita si hay quien las ofrece digitalizadas y subtituladas en cuestión de días?

No existen los cambios tecnológicos inocuos; el paso del cine mudo al sonoro, por ejemplo, también conoció efectos imprevistos (nada sorprendentes por otra parte desde un punto de vista narrativo). La duración media de las escenas se redujo considerablemente, ya que con la palabra se podían explicar las cosas más rápido, además de permitir la complicación de las tramas y un medio de expresión más sutil. Todo eran ventajas, así que el cine mudo desapareció en apenas tres años. Con el paso a Internet de la televisión está sucediendo algo parecido: la audiencia exige brevedad para acceder a la anécdota, la imagen, la noticia... No se trata de que nunca se haya hecho el mejor uso posible de la televisión (los psicológos infantiles lo repiten en suplementos dominicales alternos: apagar la tele en cuanto termina lo que se quería ver ¿Alguien hace esto?), pero eso de adaptarse a los ritmos de la programación hoy día, en plena aceleración digital, es impensable. YouTube funciona entre otras cosas porque ofrece brevedad y concisión y por eso las emisoras tradicionales se han apresurado a ofrecer --de momento-- una antología de sus emisiones en este medio; pero no hay que descartar que pronto surjan los primeros programas de televisión "nativos digitales". Joost es un segundo hito en este proceso que nos acerca a la televisión bajo descarga (todavía no se pueden bajar los programas, sólo verlos en streaming, pero es cuestión de tiempo). Los diferentes feeds (un término por cierto con otro significado en el contexto televisivo) equivalen aquí a los canales de televisión del mando a distancia de toda la vida. Desde el punto de vista del usuario/consumidor no hay para tanto.

Respondamos de una vez cúando y cómo nos daremos cuenta de que este proceso está entrando en su fase crítica. ¿Existe un indicador clave para medir el tránsito hacia Internet de la televisión? Creo que sí y además por una vez no hará falta ser un gurú para detectarlo: la transferencia de inversión en publicidad desde la pantalla del salón a la del ordenador. Si la publicidad se desplaza es porque los usuarios/consumidores ya la habrán precedido con un cambio de habitacion. Un pequeño paso para el usuario/consumidor, un gran salto para la sociedad (Armstrong dixit).


Actualización (17/06/2008): me alegra comprobar que no soy el único que se ha fijado en el mismo indicador clave para el cambio de modelo publicitario, puesto que la noticia es como si la hubiera redactado yo: a finales de 2008 la inversión publicitaria en Internet superará a la de la televisión en el Reino Unido. ¿Cómo afectará esta reducción de ingresos a la calidad de la televisión? ¿Se convertirá en un medio más cultural, aunque sólo se trate de una estrategia de supervivencia? ¿Se transformará en un entretenimiento de minorías y por tanto haremos de ella el uso que los pedagogos llevan décadas predicando sin que nadie les haga caso? ¿Realmente está pasada de moda la televisión? Demasiadas preguntas para tan poca noticia...

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