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jueves, 7 de febrero de 2008

Hipofuncionalidad en un mundo de sobreservicios (y 2)

Versión beta (31/01/2008): Hipofuncionalidad en un mundo de sobreservicios (1)

En el lado de la demanda, la consecuencia del cruce entre la hipofuncionalidad y el sobreservicio se concreta cada vez más en iniciativas de tecnologías no esclavas, ni ancladas a un modelo de negocio, ni sujetas a limitaciones jurídicas para su mejora y explotación. El movimiento para el software libre y la Free Software Foundation --fundada en 1985-- son iniciativas con gran experiencia y cuyos resultados revelan claramente que existe una alternativa eficaz, segura y sostenible al modelo de tecnología esclava.

Desde el punto de vista del usuario/consumidor las cosas se ven de diferente manera: existen necesidades (personales, sociales, laborales) que satisfacer, y la tecnología que necesitan esperan conseguirla sin tener que entrar en el mercado. Para el usuario/consumidor, la sociedad es la que tira de la tecnología; sin embargo, gurús, consultores, economistas, departamentos de marketing y demás agentes del lado de la oferta aseguran que es exactamente al revés. Mientras que para el usuario/consumidor, el producto es la interfaz; para personas como Philip Kotler --uno de los mayores gurús del marketing -- es al revés. No lo hacen para fastidiar, les va el empleo en ello. La solución que proponen está expuesta en un post anterior: esclavizar tecnologías a modelos de negocio. Ahora revisaré la que defendería un usuario/consumidor.

Android, el conjunto de aplicaciones para la telefonía móvil apadrinada por Google y 25 empresas tecnológicas más, es un modelo de cuyos resultados depende buena parte de la credibilidad y el futuro de las tecnologías no esclavas. A diferencia de otras iniciativas del pasado, centradas en recortar la dependencia del usuario/consumidor respecto a las aplicaciones de Microsoft (sistema operativo, suites ofimáticas, navegadores, multimedia....), Android es una apuesta impulsada desde sectores tradicionalmente ligados al software propietario (independientemente de si promueven o no plataforma abiertas: al fin y al cabo, los algoritmos de indexación y de almacenamiento de Google son tan ultrasecretos como la fórmula de la Coca-Cola). Android no es, desde luego, el único proyecto de estándares abiertos patrocinado por multinacionales (los que tienen como protagonistas a los fabricantes de hardware y a Linux son cada vez más frecuentes); pero es precisamente su origen no vinculado a movimientos externos al mercado tradicional, y un eventual éxito, lo que demostrará que es posible un mercado sin tecnología esclava capaz de generar ingresos ni penalizar por decreto la competencia.

Hay que ser conscientes de que las iniciativas "ajenas" al mercado tendrán siempre un carácter parasitario (a menos que su éxito no las acabe incorporando a él), necesitarán surgir como respuesta a una situación perjudicial o injusta (siempre desde el punto de vista del usuario/consumidor) o como reacción a un medio o servicio tradicional, oficial y/o de pago. Todas estas propuestas --como la Web social, como la blogosfera-- dependen de la tecnología propietaria sobre la que se implementan, y tienen en contra la desestructuración consustancial a toda iniciativa de este tipo, estrechamente vinculada al entusiasmo individual y al nivel de agitación del momento. Se trata de acciones puntuales fruto de un estado de opinión o de contestación; y cuando la euforia decae también lo hacen la capacidad de influencia y los beneficios obtenidos.

El cuarto poder del sistema democrático debería ser el del usuario/consumidor (la prensa debería ser el quinto), al mismo nivel que el legislativo, el ejecutivo y el judicial; sería la única forma de eliminar la aleatoriedad y la falta de continuidad de las iniciativas del lado de la demanda. Como parte orgánica del sistema tendría una garantía de supervivencia y de estabilidad de las que ahora carece.

3 comentarios:

Malena dijo...

Hola buen día!
Estoy leyendo El poder de las redes, de David De Ugarte. Creo que podría resultarte muy interesante porque reflexiona sobre los temas de los que vienes hablando en tus post, y el de hoy especialmente. La relación emisor/receptor (la relación traicionada entre emisor y receptor); el periodista profesional y el "no profesional"; el tipo de poder y control de los medios de información modelo industrial; el poder de las redes y especialmente una: la red distribuida. ¿Cómo se generan en ella las corrientes de opinión? ¿Cómo y quién las sostiene? ¿En dónde radica el poder en las redes distribuidas?
El poder radica en la propia red; aparece el netócrata como captador y distribuidor circunstancial de atención y poder y sobre todo el comienzo del fin de una forma de la intermediación (la del periodista profesional/técnico)...
En este momento estoy pasando de la pluriarquía a la blogsfera y no es sencillo. Pero desde hace días me zumba en la cabeza un verso de Bob Marley que debería constituirse en consigna en estos días: emancipate yourself from mental slavery! a lo que se podría agregar emancipate yourself from techno slavery!
un saludo y sigue bajando el bit que es muy estimulante

El tecnócrata de letras dijo...

Malena: gracias por tu extenso comentario. Voy a ver si encuentro este libro que comentas, porque seguro que de él saco mucho material para mi blog...

Me alegra que seas lectora habitual; ahora espero que seas también comentadora habitual....

Nos leemos!!!!

Malena dijo...

Mira este libro es algo a tener en cuenta por varios factores:
1) Se escribe en la Red y desde la Red se hace de papel.
2) Es un caso práctico de lo que promueve
3) Sin entrar en el debate del sector editorial, pone patas arriba el modo clásico de producción del libro y es un éxito rotundo. En la solapa de autor puedes leer que agotó los primeros 25000 ejemplares en Argentina! Como dato, el último informe sobre el libro en España señala que 1 de cada 2 libros de ensayo se devuelven. La tirada es de aprox. 4000 ejemplares.

Lo edita Editorial El Cobre en una colección que se llama Planta29.
Está disponible en la Red en pdf y está editado bajo las mismas condiciones de la propiedad intelectual que el tradicional Dominio Público.

Muchas gracias por tu invitación, ya ves que la tomo en serio!
Un gran saludo

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