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lunes, 23 de junio de 2008

¡Tráete todo a Google! (1)

Aprovechando que les han concedido el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades demos un repaso a Google, una empresa que sigue manteniendo su aura de Startup sin que el usuario/consumidor deje de sentir buen rollo hacia ella a pesar de ganar dinero a espuertas, cotizar en bolsa y haber adquirido un tamaño y una cuota de mercado que (en según qué segmentos) alcanza y supera a Microsoft; de la cual, curiosamente, esos mismos usuarios/consumidores echan pestes. ¿Por qué Google es buena y Microsoft mala? Y es que una parece el contratipo de la otra: los movimientos estratégicos de los de Seattle despiertan todo tipo de suspicacias; en cambio los chicos de Mountain View, que no dejan de meterse en todos los mercados, hacen básicamente lo mismo y lo que provocan es una impresionante fiebre inversora de enormes expectativas. La pregunta que quiero lanzar es ¿hacia dónde va Google? Como mi mente funciona así, primero haré un poco de historia y luego apalancaré mi opinión y mis predicciones (no puedo evitarlo: me encanta imitar a los mismos gurús tecnócratas que despellejo cada tanto).

Google nació en 1998 como un buscador, esto lo sabe todo el mundo, cuyos cimientos se pueden visitar todavía en forma artículo teórico. Su principal ventaja competitiva era (y todavía hoy sigue siendo su secreto mejor guardado, al mismo nivel que la fórmula de la Coca-Cola) el PageRank, el algoritmo que decide qué lugar ocupa cada resultado de una búsqueda. Aunque algunos de los criterios que usa se puedan deducir fácilmente (el tener muchos enlaces apuntando es uno de ellos), su funcionamiento exacto sigue siendo un misterio.

En menos de un año, Google se convirtió en el buscador preferido de la parte del planeta Tierra que dispone de conexión a Internet, y no sólo por su endiablada eficacia, sino porque estaba claro que los buscadores de moda entonces (Yahoo, Altavista) patrocinaban descaradamente ciertos enlaces, además de sumergir literalmente el recuadro de búsqueda en publicidad de todo tipo. Google, en cambio, ofrecía una página de inicio despejada y totalmente zen (algo que aún mantiene y que se debe a los escasos conocimientos de HTML que tenían Sergey Brin y Larry Page, los padres de la criatura), rapidez y eficacia en las respuestas. Después de esto se encontraron con dos problemas:

a) Nadie estaba dispuesto a pagar por usar un buscador porque Internet estaba lleno de buscadores, la inmensa mayoría gratuitos.

b) La Word Wide Web no dejaba de crecer en progresión geométrica y Google necesita aumentar constantemente su capacidad de almacenamiento (aquí me refiero únicamente a los índices para las búsquedas, no tengo en cuenta las necesidades generadas por otros servicios), una inversión que no genera retorno en la actividad del usuario/consumidor, sino que simplemente le permite mantener su actividad. Podría llegar otro buscador mejor que les desbancase y ellos quedarse con un gigantesco cluster de servidores para atender quince consultas al día
.

Así que tuvieron que exprimirse el cerebro para dar con un modelo de negocio compatible con estas dos realidades. El resultado fue una idea casi tan buena como el PageRank: AdWords, un ingenioso sistema de publicidad patrocinada que ha inundado literalmente Internet, con la ventaja de que no resulta intrusivo ni molesto para el usuario/consumidor y el anunciante paga exclusivamente por las palabras buscadas que acaban en clic hacia su sede web. En este enlace puedes encontrar una instructiva y detallada explicación de su funcionamiento. Para complementar este invento crearon AdSense, un servicio gratuito que permite a cualquier administrador de una sede web insertar publicidad de Google (eligiendo temas acordes con el contexto, por supuesto) y recibir un dinerito a cambio de quedarse ellos alrededor de un 44% de comisión. ¿Qué más da si lo único que tengo que hacer es darme de alta en su programa de publicidad, copiar un poco de código y empezar a recibir cheques?

AdWords es en la actualidad la principal fuente ingresos de Google, consolidada de año en año: en el primer trimestre de 2008 la compañía ingresó 5.186 millones de dólares, un 41,5% más que en el mismo periodo del año anterior. Según esto, ¿no tendríamos que empezar a considerar a Google como una empresa de publicidad y no como un buscador? El hecho de que nadie les vea como unos cochinos publicistas supone todo un éxito de marketing, ya que el usuario/consumidor reniega de la publicidad como del error 404. Bien por los chicos de Mountain View.


(continuará)

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