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miércoles, 6 de junio de 2007

Tecnologías que esclavizan

En 1995, el DVD Forum, que agrupaba a los inventores del estándar DVD (Philips, Sony y Toshiba), acordó que dividiría el mundo en seis zonas (más una universal, la 0; otra para uso futuro, la 7; y otra para aviones y cruceros, la 8) que casualmente dejaban en cada una de ellas a los tres grandes centros de poder económico y tecnológico de Occidente: EE UU, Europa y Asia; de manera que los DVD fabricados y comercializados en una zona no pudieran reproducirse en otra... a menos que se dispusiera de otro reproductor fabricado en la misma zona que el DVD.

En 1998 (coincidiendo con el lanzamiento de Windows 98) Microsoft diseñó Windows Update (que el año 2001 se convirtió en Microsoft Update), una web que --mediante la tecnología ActiveX-- permitía que cualquier usuario (propietario a partir de 2001) de un sistema operativo de Microsoft pudiera, de forma gratuita, actualizarse a las versiones mejoradas del mismo. Era una política lógica que trataba de prevenir los innumerables fallos que se detectaban en los productos Microsoft a raíz de continuos virus y agentes malignos, creados por personas que demostraban así la vulnerabilidad de sistemas informáticos en los que incluso las grandes multinacionales confiaban (y de paso un poco de notoriedad en la web, qué caramba). Para acceder a estas actualizaciones es obligatorio usar Internet Explorer, el navegador de Microsoft.

En 2006 la compañía Philips diseñó y patentó una tecnología (advert enforcer o reforzadora de la publicidad) que podía ser implantada en los decodificadores de señal de Televisión Digital Terrestre (TDT) y que permitía anular temporalmente la función de cambio de canal del mando de la TV mientras se emitiera publicidad. Esta tecnología es factible gracias a la estructura de las propias emisiones digitales de televisión, que separan los bloques publicitarios de los que no lo son por medio de señales internas. La propia Philips, ante el descontento que podría generalizar una medida de este calibre, proponía cobrar una cuota por liberar los aparatos de esta funcionalidad, de manera que quien la abonase podría zapear cuando se emitiera publicidad.

Se trata de tres casos flagrantes de lo que denomino “la tecnología que nos esclaviza” en los que se evidencia el objetivo de fabricantes y distribuidores por ofrecer una tecnología que limite y obligue al usuario/espectador a pagar el peaje de la tecnología de quien la licencia. La mayoría de esos mismos fabricantes clama al cielo cuando sale al mercado un software capaz de generar DVD multizonas: ¿O es que acaso el reparto previo en zonas de distribución/fabricación de DVD no fue un intento patético de crear de la nada un monopolio repartido? Estaba claro que el cambio tecnológico del vídeo al DVD suponía una incertidumbre para el mercado muy fuerte, y quienes de beneficiaban de este statu quo no querían perderlo; así que, igual que en la conferencia de Versalles las potencias coloniales de repartieron África y el mundo conocido en 1820, los fabricantes de DVD se repartieron el mundo para su nuevo estándar. La misma mayoría de esos mismos fabricantes se lanzan a pleitear cuando en alguna página web se explica cómo modificar un decodificador de TDT para que permita zapear durante los anuncios sin pagar la cuota; o instalar un sistema operativo Linux en una XBox. Finalmente, coherentes con esta doble moral, se rasgan las vestiduras ante lo que consideran intrusismo, monopolio o amenazas a su hegemonía.

Son unos bonitos ejemplos aleccionadores en los que los usuarios/consumidores descontentos podemos encontrar argumentos cuando la realidad digital no se ajusta a nuestras necesidades. Está claro que apostar por tecnologías que nos esclavizan equivale a ponerles fecha de caducidad, llevarlas a una vía muerta. No voy a ofrecer ninguna solución porque no la tengo, tan sólo me limito a ilustrar algunos de los casos más patéticos para mostrar que se trata de una práctica generalizada. Me limito a describir la herida, que dolería igual aunque no lo hiciera.

La tecnología que nos esclaviza es, de momento, la norma que rige el desplazamiento hacia lo digital, de la misma manera que (y no tendría por qué ser así) el neoliberalismo dirige en exclusiva el tránsito hacia una economía globalizada.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Es una cuestión de tendencias y el mercado pondrá a cada uno en su sitio. Será interesante ver como evolucionan el HDVD (Microsoft, Sanyo, Finlux, Toshiba, Hitachi...)y el Blue Ray (Sony, Panasonic, Samsung, Sharp, Philips, Pioneer...) porque están llendo muy parejos a pesar de la Playstation y como se acabe por imponer uno de los 2 va a pasar como el VHS y el Beta. Que Dios nos pille confesados.

El tecnócrata de letras dijo...

Pues sí anónimo: será una repetición de la jugada, y yo creo que el que se llevará el gato al agua será el Blu Ray. Ahí queda escrito.

Nos leemos!!!!

Anónimo dijo...

Pues yo no lo tengo tan claro tdl, llevan las de ganar sí, pero con las superproductoras de Hollywood detrás de hdvd no sé qué pensar...

Al final se impondrá yo creo el que más publicidad haga.

PD: Por cierto, que antes puse a Finlux en la lista de productores de televisiones promotores del HDVD y parece que no es así. Mis disculpas.

Que vuelvan los vinilos!!

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