Descargas privadas, públicas demagogias
El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) en su barómetro de marzo ha preguntado a la gente acerca de sus relaciones con la cultura digital, revelando la contradictoria actitud que la mayoría de usuarios/consumidores adoptamos frente a lo digital, así como una serie de argumentos justificativos acerca de la cultura que nadie se toma en serio: 1) toooodooos nos descargamos de tooodooo, pero lo decimos con la boca pequeña en nuestro círculo de amistades; 2) penalizar las descargas P2P nos parece poner puertas al campo, y por eso pensamos seguir haciéndolo caiga quien caiga; 3) nos escudamos en el alto precio de los bienes culturales para justificar nuestro recurso al P2P y nuestra deserción de los espectáculos en directo (a pesar de que sabemos que aunque bajaran espectacularmente los precios seguiríamos obteniendo de todo en el P2P, más que nada porque... si lo podemos conseguir gratis ¿para qué pagar?). La cultura nos parece un bien a proteger, excepto en el más que probable caso de que debamos pagar para mantenerla.
La segunda noticia es el ataque sufrido por el portal Digg, al parecer por parte de sus propios usuarios, a raíz de la supresión de una noticia donde se hablaba a bajo nivel acerca de la clave cifrada de los HD-DVD (el nuevo estándar de vídeo que quiere sustituir al DVD-MPEG2 actual). La Web 2.0 es un fenómeno social que demuestra que las masas pueden ser colaborativas, pero también que pueden y saben actuar para proteger lo que consideran sus derechos adquiridos. El motivo del cabreo no es otro que la sensación de que los futuros estándares que servirán de distribución a la cultura digital podrían ver limitada su difusión, y por tanto las posibilidades de ser convenientemente "compartidos". No es la primera vez que Digg elimina noticias por considerarlas inconvenientes o fraudulentas, y nadie se ha quejado; pero esta vez han tocado un tema muy sensible y las alarmas han saltado.
Los usuarios/consumidores de estos tiempos de transición a lo totalmente digital tenemos una curiosa relación con la cultura: la queremos disponible y gratuita para poder recuperar toda esa música de nuestra analógica juventud; la queremos también para sortear el omnipresente consumismo inevitablemente asociado al mundo infantil (estrenos, bandas sonoras, juegos...), que nos permite estar al día y satisfacer los caprichos de nuestros menores de edad sin recurrir al "no" selectivo. La queremos finalmente, unos pocos, para seguir ampliando nuestro horizonte: conocer nuevos intérpretes y estilos, recuperar rarezas...; y todo eso a pesar de que, de forma simultánea, somos conscientes de que modificamos definitivamente el modelo de negocio de las industrias culturales.
Porque vamos a ver, si nos preguntaran cómo compatibilizar la existencia de un mercado P2P permanente y gratuito de toda la cultura digital con una industria cultural (autores, intérpretes, productores...) que pudiera ser autosostenible, casi nadie estaríamos en disposición de contestar con un mínimo de seriedad. Sí claro, responderíamos que los músicos deberían obtener sus ingresos con las actuaciones en directo y olvidarse de la ventas de grabaciones, los cineastas con los derechos de las televisiones, las empresas de software con los juegos en red... Y ahí se acabaría todo. Que otros se encarguen de los detalles; nosotros seguiremos (como prisioneros de la lógica de la supervivencia que somos) bajando de todo y "de gratis". No es nuestro problema: en todo caso contribuimos a empeorar una situación creada por la industria; nos limitamos a abrir el paraguas en la grieta que hemos encontrado en el sistema. Por algo somos el usuario/consumidor final, ¿no?
Sólo un apunte borde e incoherente para terminar: si los actores de la economía del lado de la oferta (no puedo tratar de ser más políticamente correcto) niegan, retrasan, manipulan, distorsionan, critican y/o evitan cualquier iniciativa que amenace con modificar su cuota de mercado, sus ingresos o las reglas del juego que perpetúan su beneficio ¿por qué desde el lado de la demanda tenemos que dar lecciones de coherencia y de buenismo? Mientras sigamos atrapados en el principio de la escasez, el poder de la palabra GRATIS no nos dejará ver el bosque en el que nos estamos perdiendo.
Actualización (18/05/2007): Richard Stallman, gurú de la Free Software Foundation (FSF) se reunió en Madrid con una representación de periodistas, políticos y filósofos para extender el concepto de software libre al de "conocimiento libre". Sucede que a veces se retuerce tanto el argumento que se incurre en errores o en ridiculeces porque se enfoca el problema desde el lado opuesto: señores y señoras del LibreMeeting, el conocimiento libre es el conocimiento científico, que por definición circula libremente beneficiando a la comunidad de científicos y permitiendo el progreso mismo de la ciencia. Si no hay libre acceso no hay ciencia que valga. Esta gente parece que viene ahora a descubrir la pólvora pariendo un concepto que tiene más de 300 años; mezclando conocimiento científico con información que actualmente está protegida por patentes y leyes de propiedad intelectual. No es lo mismo.
Soy partidario del software libre, pero no de intentar que sus ventajas y argumentos se ajusten de cualquier manera a cualquier reivindicación posible. Los comentarios de Stallman sobre la industria y entidades de derechos de autor son, sencillamente, de risa: considera que las leyes que protegen a estas corporaciones "son injustas y no merecen obediencia" porque obstaculizan el desarrollo de la cultura libre "con la excusa de que defienden a los artistas". Incluso se aventuró a lanzar sus alternativas para remunerar a los autores libres: "Reemplazar el canon por un impuesto o bien pagos voluntarios: que el reproductor de música tenga un botón y, al presionarlo, se envíe dinero al grupo". No sé qué es peor: si quedar como un ingenuo o como un trasnochado.
Ya lo dije antes: muy pocos están en condiciones de hacer propuestas serias acerca del marco legal de las industrias culturales digitales; pero si ni Stallman está a la altura ¿quién lo está?
La segunda noticia es el ataque sufrido por el portal Digg, al parecer por parte de sus propios usuarios, a raíz de la supresión de una noticia donde se hablaba a bajo nivel acerca de la clave cifrada de los HD-DVD (el nuevo estándar de vídeo que quiere sustituir al DVD-MPEG2 actual). La Web 2.0 es un fenómeno social que demuestra que las masas pueden ser colaborativas, pero también que pueden y saben actuar para proteger lo que consideran sus derechos adquiridos. El motivo del cabreo no es otro que la sensación de que los futuros estándares que servirán de distribución a la cultura digital podrían ver limitada su difusión, y por tanto las posibilidades de ser convenientemente "compartidos". No es la primera vez que Digg elimina noticias por considerarlas inconvenientes o fraudulentas, y nadie se ha quejado; pero esta vez han tocado un tema muy sensible y las alarmas han saltado.
Los usuarios/consumidores de estos tiempos de transición a lo totalmente digital tenemos una curiosa relación con la cultura: la queremos disponible y gratuita para poder recuperar toda esa música de nuestra analógica juventud; la queremos también para sortear el omnipresente consumismo inevitablemente asociado al mundo infantil (estrenos, bandas sonoras, juegos...), que nos permite estar al día y satisfacer los caprichos de nuestros menores de edad sin recurrir al "no" selectivo. La queremos finalmente, unos pocos, para seguir ampliando nuestro horizonte: conocer nuevos intérpretes y estilos, recuperar rarezas...; y todo eso a pesar de que, de forma simultánea, somos conscientes de que modificamos definitivamente el modelo de negocio de las industrias culturales.
Porque vamos a ver, si nos preguntaran cómo compatibilizar la existencia de un mercado P2P permanente y gratuito de toda la cultura digital con una industria cultural (autores, intérpretes, productores...) que pudiera ser autosostenible, casi nadie estaríamos en disposición de contestar con un mínimo de seriedad. Sí claro, responderíamos que los músicos deberían obtener sus ingresos con las actuaciones en directo y olvidarse de la ventas de grabaciones, los cineastas con los derechos de las televisiones, las empresas de software con los juegos en red... Y ahí se acabaría todo. Que otros se encarguen de los detalles; nosotros seguiremos (como prisioneros de la lógica de la supervivencia que somos) bajando de todo y "de gratis". No es nuestro problema: en todo caso contribuimos a empeorar una situación creada por la industria; nos limitamos a abrir el paraguas en la grieta que hemos encontrado en el sistema. Por algo somos el usuario/consumidor final, ¿no?
Sólo un apunte borde e incoherente para terminar: si los actores de la economía del lado de la oferta (no puedo tratar de ser más políticamente correcto) niegan, retrasan, manipulan, distorsionan, critican y/o evitan cualquier iniciativa que amenace con modificar su cuota de mercado, sus ingresos o las reglas del juego que perpetúan su beneficio ¿por qué desde el lado de la demanda tenemos que dar lecciones de coherencia y de buenismo? Mientras sigamos atrapados en el principio de la escasez, el poder de la palabra GRATIS no nos dejará ver el bosque en el que nos estamos perdiendo.
Actualización (18/05/2007): Richard Stallman, gurú de la Free Software Foundation (FSF) se reunió en Madrid con una representación de periodistas, políticos y filósofos para extender el concepto de software libre al de "conocimiento libre". Sucede que a veces se retuerce tanto el argumento que se incurre en errores o en ridiculeces porque se enfoca el problema desde el lado opuesto: señores y señoras del LibreMeeting, el conocimiento libre es el conocimiento científico, que por definición circula libremente beneficiando a la comunidad de científicos y permitiendo el progreso mismo de la ciencia. Si no hay libre acceso no hay ciencia que valga. Esta gente parece que viene ahora a descubrir la pólvora pariendo un concepto que tiene más de 300 años; mezclando conocimiento científico con información que actualmente está protegida por patentes y leyes de propiedad intelectual. No es lo mismo.
Soy partidario del software libre, pero no de intentar que sus ventajas y argumentos se ajusten de cualquier manera a cualquier reivindicación posible. Los comentarios de Stallman sobre la industria y entidades de derechos de autor son, sencillamente, de risa: considera que las leyes que protegen a estas corporaciones "son injustas y no merecen obediencia" porque obstaculizan el desarrollo de la cultura libre "con la excusa de que defienden a los artistas". Incluso se aventuró a lanzar sus alternativas para remunerar a los autores libres: "Reemplazar el canon por un impuesto o bien pagos voluntarios: que el reproductor de música tenga un botón y, al presionarlo, se envíe dinero al grupo". No sé qué es peor: si quedar como un ingenuo o como un trasnochado.
Ya lo dije antes: muy pocos están en condiciones de hacer propuestas serias acerca del marco legal de las industrias culturales digitales; pero si ni Stallman está a la altura ¿quién lo está?
4 comentarios
You cannot reply to comments if the comment location is not embedded
Nos leemos!!!!!
"1) toooodooos nos descargamos de tooodooo, pero lo decimos con la boca pequeña en nuestro círculo de amistades; "
Recuerdo aun las palabras de un directivo de una multinacional fabricante de videojuegos que decia "en alemania cuando viene un amigo a casa se esconde el soft pirateado del armario y se deja el legal; en españa se esconde el legal y se deja el pirateado"
En este pais se presume de la pirateria.
"3) nos escudamos en el alto precio de los bienes culturales para justificar nuestro recurso al P2P y nuestra deserción de los espectáculos en directo (a pesar de que sabemos que aunque bajaran espectacularmente los precios seguiríamos obteniendo de todo en el P2P, más que nada porque... si lo podemos conseguir gratis ¿para qué pagar?)."
Es al reves. Esa es la excusa que las productoras usan para ir a llorar al gobierno mientras sus arcas no dejan de aumentar (paradojicamente sus resultados economicos aumentan año tras año; la gente compra ma…
Nos leemos!!!!