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jueves, 21 de agosto de 2008

2.500 millones de euros al año no son suficientes

1. Paradoja

Atari, Interactive, Reality Pump, Techland & Codemasters y Topware han decidido que podrían ganar mucho más de lo que ganan en el Reino Unido reclamando 370 € a cada pardillo que consigan convencer para que les pague esa cantidad en concepto de indemnización extrajudicial por la realización de supuestas descargas ilegales de videojuegos. En el caso de las discográficas entiendo sus cabreos y sus absurdas iniciativas antipiratería, porque sus beneficios y su modelo de negocio es cierto que apuntan hacia abajo (eso sí, no olvidemos que ninguna está en números rojos, lo único que pasa es que todas ganan menos). En el caso de los fabricantes de videojuegos están tratando de recaudar más dinero a pesar de que cada semestre baten récords históricos de ventas.

2. Silogismo

Aun concediendo que las descargas sean ilegales (que no está claro que lo sean), y sabiendo como sabe todo el mundo que los fabricantes de videojuegos se ahogan en dinero, aun así, esta gente se mete en el berenjenal de pedir a las compañías de telecomunicaciones que proveen al usuario/consumidor de conexión a Internet (ISP) los nombres y domicilios de los que ellos consideran sospechosos de realizar descargas ilegales, y para que se los faciliten argumentan que les van a denunciar ante el juez. Los ISP, no se sabe si presionados o temerosos, acaban aceptando y los ceden. Con esa información, las compañías, ANTES de interponer la demanda envían una carta solicitando un dinerito en concepto de compensación previa y extrajudicial. No lo hacen como medida de conciliación DESPUÉS de haber puesto la demanda y ANTES de que se dicte sentencia, que es el único supuesto bajo el cual los ISP deben facilitar datos personales de abonados.

3. El jardín de los senderos que conducen al mismo sitio

Ante esta situación, habrá quien se acojone y pague porque se supone que así no les denunciarán; es decir, las compañías no harán uso de los datos para el único fin por el que los podían haber obtenido; consiguen lo que querían sin pasar por el juez. ¿Las descargas? Si bueno, no podemos hacer nada para detenerlas, no vamos a variar nuestra política, así que hacemos la vista gorda y nos olvidamos del tema porque ya tenemos el dinero. De aquí a unos meses hacemos otro mailing y engordamos un poco más la cuenta de resultados.

A los que deciden no pagar se les aplica, debido a su negativa, tratamiento de delincuentes. Será necesario denunciarlos uno a uno, incluso concederles el derecho a defenderse, y esperar que el juez admita a trámite la demanda porque sus datos los obtuvimos de modo un tanto torticero y saltándonos a la torera el secreto de las telecomunicaciones... Será mejor esperar a ver cómo reaccionan los usuarios/consumidores, quizá sea demasiado trabajo tanta denuncia. Mejor enviamos otra carta a la misma gente pero subiendo un poco el tono, y puede que otro 20% afloje la mosca.

4. La fábula de La Ley según Kafka

Y todo para que al final, cuando consiguen culminar un proceso en los tribunales e imponer una multa ejemplar de 19.000 € al jugón de turno resulta que es una señora en paro que tiene dos hijos, quienes muy probablemente son los que se han descargado el jueguecito. ¿No podrían haber denunciado al niño pijo de un acaudalado magnate? Así le podrían haber pedido el triple... Cuando el teatro de la justicia se encarna en personajes como los de este drama (la pastosa Topware por un lado, Isabela Barwinska, ama de casa sin trabajo por otro) es inevitable preguntarse si estas compañías no estarán errando el tiro castigando al desesperado antes que al aprovechado. Después de esto, ¿cómo convencemos al usuario/consumidor que la ley es igual para todos, que no la impone el poderoso a su conveniencia? ¿Quién se extrañará de que el populismo casposo vuelva a prender como el napalm entre los votantes de la adormecida Europa?

jueves, 14 de agosto de 2008

¡Tráete todo a Google! (y 3)

Versión beta 1 (23/06/2008): ¡Tráete todo a Google! (1)
Versión beta 2 (05/08/2008): ¡Tráete todo a Google! (2)

De manera que, con la tranquilidad que proporciona una fuente de ingresos en creciente progresión geométrica gracias a la publicidad, y un conjunto cada vez más diverso y universal de aplicaciones y servicios, Google está embarcada en la conquista de Internet sin perder de vista que la base de su negocio se encuentra en una actividad, digamos, residual: la indexación. Pero además la omnipotencia del Google sacude inevitablemente aquellos sectores en los que mete mano: GMail, por ejemplo, invirtió la tendencia generalizada a limitar el uso de cuentas de correo gratuitas; YouTube está modificando no sólo el hábito doméstico de ver la televisión sino la forma que tienen las emisoras (igual que las discográficas) de distribuir sus contenidos: la mayoría de las grandes cadenas del mundo han abierto su propio canal en YouTube, convirtiéndolo en una inclasificable mezcla de CNN, BBC, Vídeos de Primera (aquel antiguo programa de la tele lleno de caídas y golpes) y los antiguos foros de Usenet, todo junto y revuelto.

El principal inconveniente de reventar todo mercado en el que desembarca es que al utilizar la gratuidad como reclamo del usuario/consumidor la competencia queda seriamente amenazada por precio. Mientras que Google puede soportar una fase de lanzamiento lenta o adversa gracias a los ingentes beneficios de la publicidad patrocinada, la competencia, en cambio, se ve abocada a un terrible dilema: o entra en una letal guerra de precios (en realidad no existe tal guerra, ya que siempre será un precio casi igual a cero frente al cero absoluto ofrecido por Google) o busca ingresos alternativos que financien sus costes (en la práctica la publicidad, donde precisamente Google posee la mayor cuota de mercado). Puede parecer injusto, pero es un caso paradigmático de lo que los gurús denominan «mercado libre»; un concepto que se agita en cuanto esa supuesta libertad perjudica al negocio propio y se oculta bajo la alfombra cuando beneficia por alguna distorsión casual, artificial o interesada. A pesar de todo, la realidad es que Google está forzando con esta política --en los que el back end se financia gracias a terceras partes y se libera al usuario/consumidor del coste del servicio-- un cambio de fase en el diseño de modelos de negocio digitales que habrá que tener en cuenta. Quizá dentro de un lustro estas cosas se estudien en las facultades de Económicas de todo el mundo, de momento, ante la necesaria falta de perspectiva, es una simple polémica llenando infinidad de páginas en todos tipo de medios.

Finalmente, en 2008 asistimos a una explosión de servicios en los que el binomio indexación/resultados sigue siendo la piedra angular del entramado. Si la fórmula que proporcionó a Microsoft todo su poderío fue software propietario+servicios, Google añade un tercer elemento para convertirlo en la tríada software [casi siempre] abierto+publicidad+servicios. El resultado es una red de servicios web mayoritariamente gratuitos para el usuario/consumidor, sostenidos por una discreta publicidad contextual y una red de acuerdos con empresas a las que Google proporciona servicios de indexación a la carta. Mientras encontrar cosas en una maraña desestructurada de datos usando navegadores tontos como los actuales (no diseñados específicamente para la web semántica) sea una tarea ineludible, Google (o cualquier otro buscador que sea capaz de superarle) seguirá siendo el rey de Internet.

Ahora toca hablar de los agujeros negros de esta historia, porque los hay. El primero no es de tipo tecnológico sino socio-político: el volumen creciente de información personal, estratégica y/o inútil que acumula Google, a pesar de que ellos no se cansan de jurar que no la emplean. El segundo el vergonzoso acuerdo de autocensura con el gobierno chino (que afecta al núcleo de su actividad): distorsionar conscientemente los resultados de las búsquedas que se hagan en aquel país. Los términos tabú son «Tibet», «disidencia» y «derechos humanos»: la cuestión es que no están censurando la pornografía por pura mojigatería o el libre comercio por un prurito ideológico (completamente desfasado por otro lado), sino asuntos bastante más serios. El tercero es que la indexación automática no es suficiente, los conflictos, los errores y los engaños evidencian la necesidad de controles humanos: el caso más obvio es el goteo incesante de solicitudes de retirada de videos en YouTube por inapropiados o por petición expresa de los titulares de los derechos de explotación. Se trata de una labor farragosa que ofrecería una imagen negativa de Google, cuestiona la utilidad de tanta automatización y pone en entredicho las supuestas bondades de la autogestión (en este caso de los propios usuarios/consumidores). El riesgo de la supervisión humana es que se acabe creando un ejército de supervisores anónimos que se conviertan en algo así como el funcionariado del siglo XXI al servicio del Gran Indexador.

Por último, los retos de futuro, básicamente de tipo tecnológico: la unificación de cuentas para los múltiples servicios, un reto que exige una solución urgente, ya que la multiplicidad de puertas de acceso crea conflictos y obliga a mantener múltiples identidades y perfiles. Es un problema por resolver muy parecido al que trata de solucionar Microsoft --de forma excesivamente ambiciosa-- con su servicio Windows Live ID (antes conocido como Passport Network). Un ejemplo: hace unas semanas me enviaron un mensaje para que actualizara mi cuenta de AdSense, anclada y sin posibilidad de cambio (según me dijeron en su día) a una vieja cuenta de correo que únicamente mantenía por esa razón. Por supuesto que acepté, feliz de poder avanzar en la simplificación y comprobar que lo que yo denomino un reto es una preocupación para Google. Afinar la personalización de la publicidad (algo por lo que los gurús del marketing suspiran desde hace tiempo) sin resultar intrusiva ni poner en contra al usuario/consumidor es otro de los retos más importantes, puesto que está relacionado con la actividad que sostiene su negocio. ¿Dónde está el límite para Google? Lo que está claro es que será otro proyecto aún más ubicuo y universal que el del buscador (con todos los riesgos sociales que eso implica), o un cambio de costumbres tan radical que únicamente podrá sobrevenir debido a un estrepitoso fracaso que no alcanzo a vislumbrar. Puede que esto no sea suficiente después de tantas expectativas, así que para relativizar un poco el tema os dejo estos compendios de profecías y fiascos de la historia de informática.

martes, 5 de agosto de 2008

¡Tráete todo a Google! (2)

Versión beta (23/06/2008): ¡Tráete todo a Google! (1)

Después de apuntalar sus ingresos gracias a la publicidad Google comprendió que debía realizar un cambio estratégico, ya que el de los anunciantes es un mercado demasiado voluble como para garantizar estabilidad económica (en tiempos de crisis los presupuestos en publicidad descienden notablemente) e ingresos crecientes, como corresponde al sector tecnológico. Por tanto el siguiente objetivo consistía en encontrar fuentes de ingresos relacionadas directamente con su actividad: las soluciones basadas en software. A comienzos del nuevo milenio, Google comienza a levantar alrededor de su actividad más conocida (el buscador) un entorno de servicios y aplicaciones (en ocasiones compradas a terceros) que le permitan diversificar sus fuentes de ingresos y, de paso, dar con alguna mina de oro sin explotar. Si atendemos a los datos estrictamente económicos este objetivo aún no se ha alcanzado, pues sus beneficios siguen proviniendo en su mayor parte de la publicidad.

La historia de esta reconversión está llena de aciertos geniales, dudosas apuestas y fracasos silenciados --en la medida de lo posible-- con gran discreción mediática. Son tantas iniciativas que da la sensación de que Brin y Page quieren picar en todos los cestos para estar seguros de acertar, aunque sólo sea por pura estadística. Aquí va una breve cronología de sus principales hitos:

2004:

-GMail: cliente de correo gratuito, su primera gran apuesta por un servicio web consolidado, independiente del buscador. Su oferta de 4Gb de espacio por buzón descolocó completamente a la competencia (hoy día supera las 6Gb, al menos en el plano teórico). Inaugura el uso sistemático de la tecnología AJAX, base técnica de la denominada Web 2.0.

-Picasa: aplicación de retoque y organización de fotografías. Tras su adquisición Google la distribuyó de forma gratuita con la intención de convertirla en el gestor local (del disco duro del usuario/consumidor) de imágenes al estilo de Google Desktop. No obstante, la competencia ha conseguido ofrecer lo mismo sin salir del navegador (Adobe Photoshop Express), por lo que no ha tenido el éxito esperado. GMail y Picasa fueron los dos primeros servicios con los que Google empezó a diversificar su catálogo, una forma de aumentar su presencia en Internet, que no los ingresos, ya que a día de hoy ambos servicios siguen siendo gratuitos.

2005:

-Google Maps: servicio de localización geográfica y de trazado de rutas lanzado en febrero. En junio del mismo año se liberó la API para terceras partes. Los mapas que emplea provienen en su mayoría de la compra inicial de Keyhole (la empresa que creó el software en el que se basa el servicio), tomadas desde satélites y aviones o mapas digitalizados por compañías como TeleAtlas y EarthSat, de una antigüedad no superior a 3 años (eso dice Google). Basado también en tecnología AJAX.

Google Maps supuso un bombazo equivalente al de AdWords, no sólo en lo económico, sino en su impacto sobre el usuario/consumidor (y también Earth y Sky, y muy pronto Sea, mapas de los océanos): es un auténtico atlas interactivo que permite desplazarse a cualquier lugar del planeta susceptible de ser fotografiado, ya sea por satélite, telescopio o batiscafo. No se trata de que, cuando nos apetezca, podamos darnos un paseo por las pirámides o la Tierra de Fuego, sino que estemos en disposición de localizar y visualizar cualquier punto del planeta sin salir del monitor. Basándose en esta tecnología otras empresas, permiten incluso seguir el Tour de Francia desde el ordenador). Las API de Google Maps están todavía en versión beta y de momento son de libre acceso, pero Google se reserva el derecho de interrumpirlo (por mal uso o funcionamiento), a limitarlo (de momento 15.000 geoconsultas diarias) y a facturarlo (aunque no lo digan expresamente) a quienes lo exploten, tal y como se detalla en las Condiciones del Servicio. Cuando una empresa haya logrado un mercado estabilizado y necesite los mapas de Google para funcionar, ¿quién se resistirá a pagar?

2006:

-YouTube: el canal de canales fue adquirido en octubre por un importe astronómico; cuando su existencia como web apenas databa de febrero de 2005. Todo un récord y un ejemplo canónico de cómo el modelo de negocio de Internet es idéntico al de la televisión: audiencia equivale a revalorización económica.

-Google Trends: servicio de medición de audiencias para sedes web. Nació como extensión de las estadísticas de búsquedas que Google facilitaba a la prensa cada año y está dirigido tanto a empresas (que pagan) como a particulares (que no pagan).

-Google Apps: suite de aplicaciones y servicios compuesta por Gmail, Calendar, Talk, Docs y Sites. Gratuito para usuarios/consumidores e instituciones educativas. En febrero de 2007 apareció una versión de pago para empresas.

2007:

-Google Mobile: una plataforma de software para teléfonos móviles basada en los trabajos llevados a cabo por Android y Reqwireless (empresas adquiridas en 2004 y 2005 respectivamente) y que supone su entrada de lleno en el mercado de la telefonía móvil. El objetivo declarado es difundir una plataforma escalable y abierta a terceras partes que garantice la interoperabilidad entre fabricantes de teléfonos móviles, de manera que los servicios que se implanten sobre ellos sean independientes de dispositivo. Es la apuesta más seria y con más futuro que ha lanzado Google, aunque en un mercado que la aproxima directa y peligrosamente a competir con Microsoft en el terreno favorito de esta última: los sistemas operativos. ¿Si es una plataforma abierta dónde está el negocio? Yo apuesto a que los servicios de Google tendrán que ser incluidos de serie por los desarrolladores ajenos.

-Google Reader: lector de feeds, lanzado en octubre de 2005, aunque estuvo en pruebas hasta septiembre de 2007, cuando se liberó la primera versión estable. Creado ante la necesidad de proporcionar una herramienta propia para el lector habitual de blogs (la actividad de moda aquellos años), puesto que del lado de la creación ya disponían de Blogger (servicio nacido en 1999 y adquirido por Google en 2003).

2008:

-Street View: aplicación que permite pasear por las calles de cualquier ciudad importante del planeta mientras te cruzas con un montón de gente con cara pixelada (debido al tema de la privacidad de datos, como si tu presencia en un lugar público fuera un dato a proteger).

2009...:

-Google Knol: enciclopedia abierta, al estilo Wikipedia. Se trata de un proyecto pendiente todavía de lanzamiento, aunque es dudoso que suponga una posible fuente de ingresos dado el modelo que imita.

Hay muchos otros servicios y aplicaciones "menores" en el universo Google, si quieres saber más de ellos puedes consultarlos en este enlace. Tras este informe de situación, tan sólo queda retroceder un poco, echar un vistazo al paisaje resultante y extraer las consecuencias más obvias que se derivan para el usuario/consumidor.

(continuará)

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